Había una vez un perro verde y un superhéroe patoso. Los dos eran muy amigos y vivían en la ciudad de Londres. A los dos les gustaban mucho las historias de superhéroes, sobre todo al niño, pero él no tenía ni idea de cómo ser superhéroe, y su amigo el perro, que era mucho más listo que él, le ayudó. El perro estuvo planeando como hacer al niño superhéroe. Un día, hizo unos muñecos de madera con cara de terrorista, y se los puso en su cuarto mientras él estaba durmiendo. Cuando el niño se despertó, al ver a todos los muñecos se levantó rápidamente y sin saber lo que estaba haciendo, empezó a dar un montón de patadas y puñetazos, y como el perro había puesto una bolsita de kétchup a cada uno de los muñecos para que pareciera sangre, el niño pensó que los muñecos eran de verdad y se creyó que ya era un superhéroe. Pero al ver que el perro estaba detrás de la puerta observándole, ya supo que eran muñecos, y se llevó un gran disgusto, porque supo que nunca podrá llegar a ser superhéroe.
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lunes, 9 de mayo de 2011
jueves, 10 de febrero de 2011
Descripión de una persona Víctor López García 1ºA
Ayer, tuve que ir con mi padre a comprar el pan. Por el camino, mi padre encontró a una amiga suya y empezaron a hablar un buen rato. Esta señora, era bastante gorda, parecía un boliche, pero era tan débil como una hormiga, tampoco era muy alta, hasta yo era más alto que ella. Ella era una persona mayor, se le notaba en la cara, que la tenía más arrugada que la ropa al salir de la lavadora. Tenía los ojos apagados, tristes y negros como un perrito recién nacido, el pelo lo tenía rizado, corto y negro. Su nariz era tan corta que no sé como se las arreglaba para respirar. Tenía la boca pequeña y los labios finos, sus dientes eran tan amarillos que cuando sonreía me encandilaba los ojos. Las cejas eran arqueadas como el arco de Robin Hood. Por su forma de hablar, la mujer parecía agradable, amable y educada, pero enseguida me di cuenta de que también era muy cariñosa y generosa.
sábado, 6 de noviembre de 2010
Víctor López García 1º A Me gustan los baifos
Una vez, en una manada de cabras que vivían en el centro de Europa, nació un baifo muy chinijo llamado Sam, que desde pequeño tenía un gran sueño, que era conocer el mar. Todos los animales del bosque le tenían un gran respeto porque él era muy amable con todo el mundo.
En fin, fue transcurriendo el tiempo y él seguía sin ver el mar. Un día, cuando ya era viejo, su médico, que era su mejor amigo, le dijo que tan solo le quedaban unos meses de vida. Entonces, Sam, desesperado, decidió emprender el viaje hacia el mar. Sam, cuando tan solo llevaba una semana de viaje y ya había atravesado el bosque, estaba muy cansado y no tenía ni comida ni agua y decidió dormir un rato. Cuando se despertó, le sorprendió mucho ver a un marinero con aspecto de haber salido de un guachinche sentado al lado suyo cantando una canción melancólica y folclórica, y Sam gritó:
-¡Dios mío, pero si es un marinero!
-¿Por qué gritas tanto? ¿Nunca has visto a un marinero triste?
- Pues… no, ¿voy bien para llegar al mar?-preguntó Sam-.
-Sí, si sigues recto lo encontrarás, pero me temo que tardarás unos meses, así que toma esta esponja, nunca se le gastará el agua si no le das de beber a nadie, y toma también esta cesta, solo tienes que meter la patita y te saldrá gofio y cotufas.
-Muchísimas gracias, ahora podré llegar al mar sin ningún problema.
Y Sam aprendió a jugar a los boliches con muchos amigos que conoció allí, al lado del mar.
Al final, todos los amigos que le conocieron dijeron: ¡Me gustan los baifos!
En fin, fue transcurriendo el tiempo y él seguía sin ver el mar. Un día, cuando ya era viejo, su médico, que era su mejor amigo, le dijo que tan solo le quedaban unos meses de vida. Entonces, Sam, desesperado, decidió emprender el viaje hacia el mar. Sam, cuando tan solo llevaba una semana de viaje y ya había atravesado el bosque, estaba muy cansado y no tenía ni comida ni agua y decidió dormir un rato. Cuando se despertó, le sorprendió mucho ver a un marinero con aspecto de haber salido de un guachinche sentado al lado suyo cantando una canción melancólica y folclórica, y Sam gritó:
-¡Dios mío, pero si es un marinero!
-¿Por qué gritas tanto? ¿Nunca has visto a un marinero triste?
- Pues… no, ¿voy bien para llegar al mar?-preguntó Sam-.
-Sí, si sigues recto lo encontrarás, pero me temo que tardarás unos meses, así que toma esta esponja, nunca se le gastará el agua si no le das de beber a nadie, y toma también esta cesta, solo tienes que meter la patita y te saldrá gofio y cotufas.
-Muchísimas gracias, ahora podré llegar al mar sin ningún problema.
Y Sam aprendió a jugar a los boliches con muchos amigos que conoció allí, al lado del mar.
Al final, todos los amigos que le conocieron dijeron: ¡Me gustan los baifos!
miércoles, 20 de octubre de 2010
Mi pueblo. Víctor López García. 1ºA
Texto 1
Tegueste: Es un pueblo que pertenece a la provincia de Santa Cruz de Tenerife (Canarias). La actual Villa de Tegueste debe su nombre a uno de los nueve menceyatos guanches, denominado Tegueste y que ocupaba la reciente extensión del municipio. Esta población posee una más que notable tradición agrícola y ganadera. Los cultivos más representativos son sus variedades de papas y sus viñas.Texto 2
Eres hermoso y verde, tus montañas y tus brisas me inspiran tranquilidad y armonía como la más célebre poesía. Nada más levantarme y mirar por la ventana se me quita el sueño y las ganas de dormir por tu preciosa vegetación.
miércoles, 29 de septiembre de 2010
Víctor Lopez Garcia 1ºA Megusta o no megusta
No me gusta levantarme por la mañana y nada mas ponerme de pie venga mi madre con el medicamento, no me gusta que mis amigos no me hagan caso, no me gustan los pantalones con los calcetines altos, no me gusta tener que levantarme del sillón para coger el teléfono, no me gusta la música rap, no me gusta leer por las mañanas, no me gusta que toquen el timbre de mi casa y mi perra se ponga a ladrar como una loca, no me gustan las playas sin olas.
Me gusta que mi perra me lama la mano, me gusta la gente que te saluda por la calle sin haberla conocido, me gusta montar en monopatín, me encantan las playas con olas, me gusta que los maestros me digan lo que tengo que hacer, me gusta que el entrenador de fútbol nos diga una charla antes de los partidos, me gusta tocar la batería, el piano y la guitarra, me gusta ducharme después de los partidos, me gusta mancharme en el barro, me gustan los globos de agua.
Me gusta que mi perra me lama la mano, me gusta la gente que te saluda por la calle sin haberla conocido, me gusta montar en monopatín, me encantan las playas con olas, me gusta que los maestros me digan lo que tengo que hacer, me gusta que el entrenador de fútbol nos diga una charla antes de los partidos, me gusta tocar la batería, el piano y la guitarra, me gusta ducharme después de los partidos, me gusta mancharme en el barro, me gustan los globos de agua.
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